La cuenca del río Daule y sus desafíos

La cuenca del río Daule ocupa más de 13.500 km2. Es una de las cuencas hidrográficas más importantes y productivas de América. Para el Ecuador, esta región es de singular importancia por cuanto más de 5 millones de personas habitan allí y dependen de esta única cuenca hidrográfica. Manabí, Guayas, Los Ríos, Santo Domingo de los Tsáchilas son parte de la cuenca, pero Santa Elena también depende del agua del Daule.

Para muchas personas, el agua viene de la llave de agua de la casa, para otros el agua viene del punto de captación del río, pero pocas personas entienden el verdadero origen del agua. Para los habitantes de Guayaquil, la ciudad más poblada de la cuenca, el agua viene por un largo recorrido de varios cientos de kilómetros hasta llegar a la ciudad. El agua viene de sus puntos de origen en distintas formaciones montañosas (sobre todo en Manabí) o del agua del embalse de la represa Daule Peripa, punto que debería ser de singular importancia estratégica para el país.

Un gran problema es que buena parte de la población no conoce ni el origen del agua ni la relación estrecha entre la disponibilidad del agua, su calidad y la salud de los ecosistemas. Lamentablemente más del 85% de los bosques originales de la cuenca del río Daule han desaparecido y esto representa un severo riesgo. Sin bosques no hay agua, sin ecosistemas sanos no habrá agua sana, sin controlar la contaminación, el manejo del suelo y la expansión urbana/agrícola/ganadera mal orientada, la amenaza sobre las fuentes de agua será grande.

¿Qué significa esto para el futuro?… Que debemos trabajar para cambiar los hábitos en favor de la conservación de los ecosistemas para a su vez proteger las fuentes de agua. Para ello deberían existir tres cosas claras:

A. Leyes y control efectivo. Además de estructuras de gobernanza de las cuencas hidrográficas.

B. Educación (conocimiento) para que existan buenos hábitos 

C. Incentivos financieros y materiales para que se pueda emprender proyectos que originen un cambio.

Las y los tomadores de decisiones, sobre todo a nivel público, relacionan el manejo del agua solamente con obras de ingeniería e infraestructura sanitaria. Estas obras pueden ser importantes, pero no son la única parte de la solución. La primera parte de la solución, históricamente postergada, está relacionada con las “Soluciones Basadas en Ecosistemas”. Obras verdes y no grises que promuevan la salud de los ecosistemas para su conservación y restauración. El reloj sigue corriendo y el Ecuador no puede esperar más tiempo para cambiar su modelo de desarrollo en pro de un cuidado efectivo de sus recursos naturales y los ecosistemas. Ya existe evidencia clara del deterioro y los problemas de cantidad y calidad de agua en diversos cantones del país. Además, los cauces de ríos sedimentados representan mayores riesgos de inundaciones frente al cambio climático. No podemos esperar más.

Autor: Giovanni Ginatta, Secretario Técnico de Fondagua.

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